No es esta la primera ocasión en la que se escucha que las universidades -tanto la Universidad de Salamanca, como la Universidad Pontificia, con sus rectores a la cabeza- se encuentran descontentas con 'ese macrobotellón llamado Nochevieja Universitaria', tal y como la denominan algunos. Y es que llega ese día de diciembre en el que miles de chavales celebran en torno a la Plaza Mayor de Salamanca el evento del año, para el que, como explicaba María Fuertes, estudiante de Medicina 'llevamos tres años preparándonos, porque antes no hemos podido salir'. Algo un poco exagerado si preguntamos a algunos de los docentes de esta misma carrera, que sin querer revelar su identidad, explican para SalamancaEsRock, cómo se trata de una celebración 'banal, que sacraliza el alcohol y fomenta los malos vicios entre los jóvenes, en lugar de hacerlo de forma beneficiosa'.
Opiniones hay para todos los gustos, desde aquellos profesores que según nos cuenta Alejandro Martín, estudiante de Ciencias Ambientales de la USAL, 'colocan sus exámenes justo el día después, para evitar que podamos salir más allá de las doce de la noche'; hasta los que, como el propio Alejandro aseguran que 'los años de universidad cada vez quedan más reducidos, y hay tiempo para correrse buenas fiestas y también para estudiar. Esto no es un adiós a los libros, es un hasta el lunes'.
La cuestión más allá de opiniones es que los beneficios económicos que la Nochevieja Universitaria deja en la ciudad durante el jueves de su desarrollo, son indiscutibles. Nueve años lleva celebrándose en la ciudad, y en esta edición -pese a los malos augurios que otorga el año 2013-, el pasado día 12 de diciembre parecen haberse superado y rebasado las expectativas, con una afluencia que ronda las 45.000 personas, que este año se han dejado cerca de medio millón de euros en la capital charra. Por ello, los hosteleros están contentos con los resultados obtenidos, y esperan que 'la actividad se siga desarrollando, porque en una sola noche se consiguen los mismos beneficios que se logran normalmente con una semana entera de eventos y fiestas universitarias, y es un buen reclamo para el turismo, aunque sea eventual'.
Sin embargo, este tipo de aglomeraciones conllevan mucho esfuerzo y preparación, y eso también está en el punto de mira de sus detractores. Con la tragedia del Madrid Arena como telón de fondo, en esta edición se llevó a cabo un despliegue policial sin precedentes. Cerca de un centenar de agentes de la Policía Municipal fueron los encargados de velar por el bienestar de los jóvenes, y vigilar que no introdujesen alcohol en el recinto, lo que no es tarea fácil. Además, dispositivos sanitarios colocados en cada una de las salidas de la Plaza, fueron los encargados de gestionar los sustos que la noche dejó por el camino. Y es que el alcohol hace estragos, y eso lo saben bien aquellos que sin tomar conciencia ni precaución pasaron la fiesta en el Hospital Clínico Universitario de la ciudad.
La noche culminó con un aguijón que hirió profundamente a los organizadores pese al éxito de la convocatoria: un expediente sancionador contra la empresa organizadora del evento, NUVE Group, por proyectar en distintos puntos de la Plaza publicidad sobre bebidas alcohólicas.
Opiniones, las hay para todos los gustos, y medidas de prevención y sanción, también. La Nochevieja Universitaria cuenta con todo tipo de vigilancia para su correcto desarrollo. Ahora, quienes denuncien el evento, tendrán que enfrentarse con aquellos que organicen desde arriba la fiesta. Y cabe peguntarse eso de... 'Y aquí, ¿quién vigila a los vigilantes?'.
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