miércoles, 30 de octubre de 2013

Salamanca, ciudad de ritmos, rock y acordes

Reportaje | Por Ana Esther Méndez

Mucho se ha hablado últimamente acerca del papel de la cultura en nuestra sociedad. La falta de recursos por parte de las administraciones públicas, ha obligado a muchas entidades colectivas y a muchos particulares a buscar otro tipo de recursos. Es muy frecuente acudir al mecenazgo o financiación privada, tal y como se hacía antaño. Esto sucede también, en el panorama musical. Salamanca es una ciudad que ofrece gran cantidad de posibilidades a los músicos locales, potenciando talentos autóctonos que ya adquieren cierta notoriedad. Muchos son los locales privados que se hacen eco e intentan ofrecer cada semana conciertos de diferentes géneros. En una ciudad universitaria como Salamanca, esto sin duda es rentable. La gran cantidad de estudiantes que pululan por las calles de la ciudad proporciona a los empresarios una oportunidad única a la hora de organizar festivales, conciertos, ciclos... Y a los propios grupos a la hora de publicitarse.

Sin embargo, es complejo llegar a conocer a todos los grupos salmantinos. La multiplicidad de bandas y la diversidad de géneros, hacen que sea cuasi imposible seguirles el recorrido a todas ellas de manera periódica. Por y para ello, Salamanca es rock! ha realizado este breve resumen de las bandas que marcaron un antes y un después en la historia de Salamanca en esta década. Géneros para todos los gustos, acordes y ritmos más pausados o más acelerados. La elección la pone el oyente.

En primer lugar, destacamos a la banda BNDR - o Bénder, para los amigos-. Manu Holgado, Kike Martín, Javier Torres y Caye Torres son cuatro jóvenes que viven y sienten la música en su máxima acepción. Cuatro jóvenes inconformistas de Salamanca, que contando con apenas dieciséis años, decidieron poner en marcha un proyecto musical que les llevase a los escenarios más altos de la ciudad. Trasegando a lo largo de un camino arduo y difícil, la banda reconoce que su recorrido ha merecido la pena. Y es que su rock ha conseguido calar en el mercado: ya cuentan con dos discos, el primero, Érase una vez, autoeditado en Salamanca en el año 2009. El segundo, que ha visto la luz este año Polo Oeste, editado en Madrid. Hacen gala de una humildad que les precede, pero no por ello dejan de trabajar. De este modo, consiguen y alcanzan lo que se propongan, como ser galardonados con el primer premio del Certamen de Jóvenes Creadores de Salamanca.

Sin dejar de lado el rock, seguimos paseando por el panorama musical charro para toparnos con Balas de Plata, un estilo mucho más duro que el de BNDR. Una banda joven, creada hace escasos dos años (en 2011) en Santa Marta de Tormes compuesta por otro cuarteto, a saber: Luis Rodríguez Poveda, Luis Felipe Sobrino, Iván Andrés Valiente y Álvaro Fonseca. Banda joven pero con fuerza, que reclama atención bajo los focos y de la que sin duda, escucharemos hablar con frecuencia durante este año.

Continuamos nuestro caminar para toparnos de lleno con Kritter, grupo de metal nacido en enero de 2007. Con el trash metal como cuna, la banda arrancó sus primeros pasos con versiones de Pantera, Kreator o Sepultura. Sin embargo, su estilo ha ido cambiando, o como dirían sus miembros, "evolucionando" hacia un metal melódico extremo. Propició este cambio la confluencia y riqueza de gustos y variaciones de los miembros de la banda, y actualmente sus canciones se ciñen al estilo de algunos temas de Children of Bodom. Kritter se caracteriza porque cada uno de sus miembros le aporta un matiz diferente, una nueva pincelada a sus canciones, de manera que son obras de arte de pintores muy afanados. Con un álbum autoeditado a sus espaldas (Demo, 2007), y de su primer álbum comercial (Génesis, 2012), Kritter continua creciendo, y ya ha vendido más de 1.000 copias de sus discos en España, además de haber editado su álbum en Latinoamérica, mercado en el que tienen puesta la mirada por la multiplicidad de oportunidades que ofrece. 

Estos son solo tres de los ejemplos de bandas que actualmente están cambiado y redefiniendo el panorama musical en Salamanca. La autofinanciación, la financiación privada, son los medios que emplean estos pequeños grupos para dar a conocer un puñado de canciones con las que poder abrirse paso hacia el mundo comercial que les permita vivir. Esperemos que esto no ponga en tela de juicio los estilos de nuestros grupos, porque, lo que no es discutible, es la calidad de la música local en Salamanca, una ciudad que directa o indirectamente proporciona oportunidades a todos aquellos que las buscan con tesón, ganas y buen hacer. 



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